Se trata un tipo de cláusulas que el banco va a incorporar en el contrato, de manera unilateral, y que únicamente vamos a poder aceptar, o rechazar, pero no negociar su modificación. En nuestra hipoteca, la cláusula suelo va a suponer una limitación al tipo de interés, que afecta a los intereses del préstamo que estamos pidiendo.

Con esta condición, el banco se asegura el cobro de un interés mínimo, sea cual sea la variación del tipo de interés al que esté sujeta la hipoteca. El problema es que el cliente no se podrá beneficiar de las variaciones que supongan una bajada en el tipo de interés, y por lo tanto, su cantidad a pagar por el préstamo.

Debido a la situación financiera de los últimos años, cuando el referencial hipotecario (Euribor) se ha visto considerablemente reducido, se ha impedido que numerosos clientes hayan podido aprovechar esta bajada para ver reducida la cantidad de intereses a pagar al banco por su hipoteca.

La cláusula suelo de por sí no es ilegal, pero siempre y cuando se nos expliquen con todos los detalles su funcionamiento, sea comprensible y totalmente transparente. En el caso de no ser así, el carácter abusivo de la cláusula nos permitirá poder plantarle cara. Por tanto, si considera que la forma en la que se incluyó esta cláusula en su contrato no fue la apropiada, la información recibida fue nula o escasa, o el concepto quedó camuflado bajo lenguaje técnico, es hora de buscar la nulidad de la claúsula.


Ubicación: Valencia, Valencia, España
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