Hoy en día, el principal problema que surge entre las entidades bancarias y sus clientes es la falta de comprensión respecto a lo que se está ofreciendo. En el caso concreto de las hipotecas, el principal punto conflictivo suele ser el diferencial. Pero no debemos dejarnos engañar: en la mayoría de los casos, las hipotecas con diferenciales muy bajos acaban saliendo más caras.

No debemos olvidar que el banco gana dinero con las hipotecas por medio de varias vías, como son los intereses, las comisiones y la vinculación. Por lo tanto, a cambio de una cláusula beneficiosa para el cliente, el banco va a exigir otra cláusula beneficiosa para él y, por tanto, perjudicial para el cliente.  

Así, el banco va a exigir una vinculación excesiva a cambio. Por ejemplo, nos pedirá domiciliar ingresos por cantidades bastante elevadas, contratar seguros de vida y de hogar, abrir un plan de pensiones con aportaciones mínimas muy altas, contratar una tarjeta de crédito con gastos mínimos anuales desorbitados, comisiones por apertura, etc.

En la mayoría de los casos, las hipotecas cuyo diferencial sea algo más alto, acarrearán menos gastos en las otras vías, por lo que a la larga, acabarán siendo más baratas. Conviene entender bien todas las cláusulas a la hora de firmar la hipoteca, ya que puede evitarnos problemas futuros como los que, desgraciadamente, son actualidad en este momento.


Ubicación: Valencia, Valencia, España
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