Cuando se contrata una hipoteca, firmamos con el banco un contrato de préstamo por medio del cuál recibimos una cantidad de dinero que debemos ir devolviendo, con sus debidos intereses. Es la amortización del préstamo. Al acordar el préstamo, la entidad debe explicarnos a qué tipo de amortización va sujeta la hipoteca que contratamos, puesto que será la forma en la que devolvamos el dinero.

La forma más habitual es la cuota constante. Se genera de manera constante e invariable a lo largo de la duración del préstamo. Se irán modificando sólo los intereses y el capital que se vaya amortizando. Otra de las formas es la cuota creciente, por la cual la cuota a pagar aumenta con el paso del tiempo, de manera que al principio del préstamo se pagará menos que al final. Por el sistema de cuota decreciente, se pagará más al principio que al final.

Es muy importante entender bien el tipo de amortización que suscribimos, puesto que nos permite planificar a largo plazo nuestra economía para así evitar problemas en el futuro. Es muy conveniente no firmar un contrato de préstamo hipotecario sin haber consultado antes con un abogado, puesto que él podrá explicar cada cláusula y sus consecuencias de manera que no haya dudas acerca de su contenido. No dude en contactar con nuestros abogados de Valencia, buscamos el mejor contrato para cada uno, de forma personalizada.


Ubicación: Valencia, Valencia, España
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